Los socios del Tech Tourism Cluster y del Light Mobility Cluster han visitado las instalaciones del Aeroport Josep Tarradellas Barcelona-El Prat para conocer de primera mano cómo la tecnología, los datos y la innovación contribuyen al funcionamiento de una de las principales infraestructuras de movilidad del sur de Europa.
La jornada, organizada con la colaboración de Aena, ha permitido descubrir los procesos, sistemas y espacios que habitualmente quedan fuera de la vista de los pasajeros, así como conocer las iniciativas que están transformando la experiencia aeroportuaria y preparando al aeropuerto para los retos del futuro.
Con más de 58 millones de pasajeros anuales y conexiones con 221 destinos, el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat se ha consolidado como el séptimo aeropuerto de Europa por volumen de pasajeros. Esta dimensión hace imprescindible el uso de tecnologías avanzadas para garantizar una operativa eficiente, segura y preparada para gestionar millones de movimientos cada año.
Durante la visita, los asistentes conocieron el Plan Estratégico de Innovación y Transformación Digital de Aena, una estrategia que apuesta por integrar la tecnología en todos los ámbitos de la actividad aeroportuaria. Entre las principales líneas de actuación destacan la integración de datos para personalizar los servicios a los viajeros, la incorporación de plataformas basadas en Internet de las Cosas (IoT) e inteligencia artificial para optimizar las operaciones, así como el desarrollo de nuevas iniciativas vinculadas a la movilidad sostenible y la digitalización de los servicios.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue el acceso a diferentes áreas restringidas del aeropuerto, que permitieron entender la complejidad de las operaciones que tienen lugar detrás de cada vuelo. Los participantes visitaron el Sistema Automático de Tratamiento de Equipajes (SATE), una infraestructura clave para la gestión logística del aeropuerto. Solo en la Terminal 1, este sistema procesa cerca de 35.000 maletas diarias mediante una extensa red de cintas transportadoras y un proceso que incorpora cinco niveles de control y seguridad antes de que el equipaje llegue al avión.
La visita también incluyó el acceso a la Sala de Control, considerada el centro neurálgico del aeropuerto. Desde este espacio se monitorizan en tiempo real las operaciones, se coordinan los flujos de pasajeros y se supervisa el funcionamiento de los principales sistemas que garantizan la continuidad del servicio.
Finalmente, el recorrido por las pistas permitió conocer de cerca la logística que hace posible cada despegue y aterrizaje, así como la coordinación entre los diferentes equipos que intervienen en las operaciones aeroportuarias.
Más allá de mostrar el funcionamiento actual del aeropuerto, la jornada también sirvió para conocer algunos de los proyectos que marcarán su evolución durante los próximos años. Entre los principales retos expuestos destacan la ampliación de la tercera pista, la futura conexión ferroviaria con la Terminal 1 y la estrategia de descarbonización impulsada por Aena, que tiene como objetivo alcanzar la neutralidad climática en el año 2030.
Queremos agradecer a Aena y, especialmente, a Irene Floro, su acogida y la voluntad de compartir conocimiento con las empresas de los dos clústeres.
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